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A pesar de la mala experiencia que significó ser deportado, el delantero Mauro Matos se incorporará al San Luis una vez obtenga la visa de trabajo que espera en su natal Argentina.
El club potosino informó mediante un comunicado la situación actual del atacante, quien el domingo pasado aterrizó en la Ciudad de México junto con su representante, Héctor Acevedo, pero sin que alguno pudiera salir del aeropuerto porque las autoridades migratorias se los impidieron al no contar con un contrato.
“Ambos fueron entrevistados por las autoridades migratorias mexicanas quienes, en base a los cambios efectuados a la Ley de Migración, publicados el 8 de Noviembre de 2012, solicitaron el contrato que le avalara como jugador del Club San Luis, documento con el que no contaba, pues no se habían realizado aún las pruebas médicas necesarias para hacer oficial la contratación”, justificó el equipo potosino mediante un comunicado.
Sin embargo, el jugador no contaba ni siquiera con un precontrato, documento que normalmente se utiliza como vínculo inicial y que condiciona la firma del contrato definitivo a que el futbolista supere las pruebas físicas y médicas.
En el boletín, el San Luis agrega que al conocer la situación del jugador se comunicaron con la vicecónsul de la embajada de México en Argentina, Ana Ruiz Hurtado, para resolver la situación migratoria de Matos.
“La respuesta de las autoridades mexicanas ante la solicitud emitida por el Club San Luis fue oportuna, por lo que se espera que en las próximas horas se tenga una resolución favorable”, agregó el club.
“La incorporación de Mauro Matos será de gran importancia para el Club San Luis puesto que el jugador ha probado siempre su calidad con las actuaciones demostradas en los equipos en los que ha militado”.
De regreso a Argentina luego de pasar por Bogotá, primera parada en su camino después de la deportación, Matos acusó haber sido humillado pues denunció que las autoridades migratorias los tuvieron en un cuarto oscuro, con frío y sin comer durante 9 horas en el aeropuerto del D.F.
“Nos retuvieron ahí, nos trataron muy mal, como delincuentes, en un cuarto oscuro; nos sacaron los cordones de las zapatillas como delincuentes, incomunicados hasta que pudimos hacer un llamado para decir que estábamos bien”, relató el delantero al portal argentino 26 noticias.
El jugador de 30 años ocupará la última plaza de extranjero del San Luis, equipo al que llegará procedente del All Boys.
Agencias