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Puebla, México.- Ubicado a escasos doce kilómetros del centro de la ciudad de Puebla, San Miguel Canoa -junta auxiliar del municipio capitalino- es una demarcación en donde confluyen características poblacionales étnicas-mestizas en un ambiente citadino que deriva en la conformación de un pueblo-urbano. Así lo calificó Ernesto Licona, arqueólogo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), quien junto con otros especialistas ha dedicado el último año de su trabajo profesional a realizar una investigación profunda sobre Canoa, su historia, la forma de vida de sus habitantes y su sobrevivencia en un ambiente hostil.
El académico consideró que es importante que el estado, sobre todo en sus niveles de gobierno estatal y municipal, genere políticas públicas encaminadas a proteger las características de los pueblos urbanos, como San Miguel Canoa, en donde los habitantes aún preservan rasgos importantes de la cultura indígena como la lengua, el matriarcado, sus festividades y su actividad económica, en este caso, basada en el cultivo el maíz y el frijol:
“El trabajo que realizamos en Canoa fue con objetivo de diseñar un conjunto de políticas públicas de desarrollo social, respetando fundamentalmente la diversidad cultura, pero también posibilitando el desarrollo e las poblaciones. Estos estudios son muy útiles porque se realizan en el campo y, tomando en cuenta la perspectiva de los pobladores, logramos elaborar una serie de políticas que se relacionan con la lengua, el maíz, su cosmovisión y también con sus recursos naturales.”
Ernesto Licona informó que las propuestas de políticas públicas elaboradas por los investigadores en torno al estudio realizado en San Miguel Canoa serán presentadas a las autoridades con el objetivo de que sean implementadas, ya que de lo contrario se corre el riesgo de perder aspectos importantes de la cultura indígena a través de los procesos de urbanización que se siguen generando en la zona.