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México.- Este día se conmemora un aniversario más del nacimiento del dramaturgo, narrador, ensayista y periodista Jorge Ibargüengoitia, quien nació en Guanajuato, México, el 22 de enero de 1928; y murió en Madrid, el 26 de noviembre de 1983, en accidente aéreo en el que también murieron el crítico uruguayo Ángel Rama (1926-1983) y el narrador y poeta peruano Manuel Scorza (1928-1983).
El académico y escritor Guillermo Sheridan asegura que “Ibargüengoitia privilegia la sedimentación de la historia como farsa en la imaginación convencional, su condición de catecismo civil, y procede a analizar narrativamente sus argucias legitimantes por medio de una feroz parodia del estilo, aplicándole a destiempo el sinsentido común, buscando en su tejido interior la razón de la sinrazón característica de la débil cultura política y moral del país.”
Sobre sí mismo, el crítico de la realidad mexicana escribió:
"Nací en 1928 (el 22 de enero) en Guanajuato, una ciudad de provincia que era entonces casi un fantasma. Mi padre y mi madre duraron veinte años de novios y dos de casados. Cuando mi padre murió yo tenía ocho meses y no lo recuerdo. Por las fotos deduzco que de él heredé las ojeras (...)
"Al quedar viuda, mi madre regresó a vivir con su familia y se quedó ahí. Cuando yo tenía tres años fuimos a vivir a la capital, cuando tenía siete, mi abuelo, el otro hombre que había en la casa, murió.
"Crecí entre mujeres que me adoraban. Querían que fuera ingeniero: ellas habían tenido dinero, lo habían perdido y esperaban que yo lo recuperara. En ese camino estaba cuando un día, a los veintiún años, faltándome dos para terminar la carrera, decidí abandonarla para dedicarme a escribir. Las mujeres que había en la casa pasaron quince años lamentando esta decisión “lo que nosotros hubiéramos querido”, decían, “es que fueras ingeniero”, más tarde se acostumbraron."
Entre sus obras destacan Los relámpagos de agosto (1965), La ley de Herodes y otros cuentos (1967), Estas ruinas que ves (1975), Dos crímenes (1979) y Los pasos de López (1982).
En Las muertas (1977), uno de sus libros más ambiciosos, a través de varios testimonios reconstruyen un caso real que conmocionó al México los años sesenta: la aparición de varios cadáveres de prostitutas en distintas propiedades de unas madames.
(Con información de El País)