Durante el Carnaval de Huejotzingo, niños, jóvenes y adultos se disfrazan de vivos colores, se colocan máscaras y portan mosquetones para recordar una historia de amor.
Aunque la alegría del desfile de los cinco batallones disipa la verdadera razón de sus disparos, la tradición confirma que los huejotzinguenses recuerdan todos los años, antes de la Cuaresma, el primer matrimonio indígena bajo el rito católico entre Agustín Lorenzo y la hija del corregidor.
Sin embargo, la leyenda no tiene un final feliz: la historia culmina cuando algunos soldados disparan e incendian la choza en la que supuestamente se encontraba la mítica pareja.
Hoy, los habitantes de Huejotzingo transmiten la celebración de generación en generación, algunos participando en las comparsas, otros elaborando los trajes, las máscaras... algunos más disfrutando de los días de Carnaval.