Para que la voluntad creadora tenga la inspiración y razón de ser, así como una orientación adecuada a la hora de aplicar todos los procesos de atracción y creación, es fundamental la Ley del Amor.
Sólo si tomamos en cuenta ésta ley, que le da un sentido y carácter trascendente a la creación y atracción, podremos proyectarnos más allá de lo cotidiano y materialista para procurar la trascendencia.
El Amor nos enseña que debemos pedir aquello que necesitamos pero no para tener más, ni para ser más que los demás, sino para compartir, hay que recordar que cuando pidamos con convicción y con la seguridad de recibir, se materializará.
Si sólo buscamos pedir para satisfacer nuestras ambiciones y deseos personales egoístas, nos podría pasar lo que al insaciable rey Midas, que ciertamente todo lo que tocaba podía convertirlo en oro, pero destruyendo a su familia y su entorno, quedándose cada vez más solo y tornándose más y más infeliz.
Ciertamente, sino le damos un contenido y un sentido a lo que pedimos, ni procuramos tener para compartir, la vida misma nos cobrará la factura más adelante con terribles intereses.
Imaginémonos que vamos por la vida con una canasta llena de frutas y de flores, que las vamos consumiendo pero también compartiendo con todo aquel que se nos cruza por el camino. Al final encontramos en el fondo de la canasta un billete de lotería con un buen premio para cobrar. Sino hubiésemos compartido no lo hubiésemos hallado.
Además sin haberlo previsto, toda la gente que durante el recorrido recibió de nosotros, nos buscará para compartir lo suyo también, y contaremos con su amistad y gratitud.
Y es que sin buscarlo, la vida nos premia por nuestras actitudes acertadas.
La más grande inversión en ésta vida es ser bondadoso y dar amor, porque realmente se cumple aquello de que “si compartes recibirás el doble al cien”.
No nos olvidemos lo importante que es hacerlo todo con gratitud y humildad hacia la vida, aceptando que todo se da en su mejor momento y de la forma adecuada.
La soberbia y el orgullo son un lastre que debemos saber dejar en el camino.
Recordemos que somos seres espirituales con un campo de energía que funciona dentro de un campo mayor, y que todos estamos conectados, porque somos parte de una unidad. Lo que nos afecta a nosotros, afecta al todo y viceversa, por ello el trabajo personal es más que necesario para ayudar a afectar el universo que nos rodea. Somos realmente dioses creadores, y hasta hace poco desconocíamos esta realidad y esa responsabilidad.
Ejercicio del Amor:
Vamos a relajarnos tomando respiraciones lentas y profundas.
A continuación visualizaremos que estamos caminando al borde de un hermoso río disfrutando del paisaje.
A nuestro alrededor hay bosques y una vegetación exuberante que invita a la meditación. Cuando observamos a lo lejos que alguien esta siendo arrastrado por el agua. De inmediato nos acercamos a ayudarle y nos damos cuenta que aquella persona es alguien con quien estamos peleados o indispuestos, o es quien más nos perjudicó en la vida.
Cerca hay una impresionante cascada, de tal manera que la caída sería fatal.
Date cuenta: Tienes la oportunidad de ayudarle, de darle un mayor sentido a tú vida actuando valientemente y generosamente, ayúdalo a salir y así siente que con esa ayuda le perdonas. (Extracto del libro “Instructor del nuevo tiempo”)
Ahora que has entendido todo el proceso, ya sabes que el verdadero secreto es: que no hay secretos, que todo esta allí, simplemente para aprender a darse cuenta y a ser práctico y positivo, para amar la vida.
Sixto Paz Wells
Escritor, conferencista internacional e investigador del fenómeno OVNI