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Madrid, España.- El argentino Federico Demián Bianchini fue galardonado hoy con el Premio Don Quijote de Periodismo en su novena edición por el artículo "El supremo anfibio", publicado en la revista digital "Anfibia", sobre el juez de la Corte Suprema de Argentina Raúl Zaffaroni.
Aquí, parte del trabajo premiado:
A los 55 años, el juez flotaba pero no sabía nadar.
Una tarde de 1994, en una playa de México, leía un libro de Derecho Penal cuando alguien propuso ir al agua. “Y yo pensé: qué estúpido que soy, no sé nadar”, dice Zaffaroni, diecisiete años después, vestido con guayabera y pantalón blanco, detrás del escritorio que usa en la Corte.
Volvió a Buenos Aires y esa misma semana fue al club del barrio. “Quiero aprender. Me miraron. ¿Para competición profesional? No, porque se me dio la gana. ¿Clase colectiva? Prefiero individual”. Comenzó al día siguiente. “Me asignaron una profesora que, al verme, debe haber pensado: ¿y este hipopótamo qué quiere hacer?”. Treinta minutos de brazadas y pataleos. “Volví a mi casa y me metí en la cama. No daba más. A los dos días se repitió exactamente lo mismo. Después de la clase tenía que dormir. Había sido sólo media hora pero necesitaba descansar. Y me asusté. Un susto grande. Dije: me estoy muriendo”.
Entonces continuó con las clases. “Vino el proceso de tragar agua, entrar a la pileta sentado por miedo a tirarme de cabeza. Las cosas que tienen que hacer los pibes yo las hice de boludo grande”. Aprendió a flotar mejor y luego se animó a nadar solo. “Cuando pude hacer un largo de veinte metros, sostenerme del otro lado, me sentí (José) Meolans”. Dos largos, tres, cuatro. A los seis meses llegó a los veinte. “Quedaba agotado, pero los hacía”.
Un día, en la pileta del colegio de abogados de Costa Rica, alguien lo salpicó desde el andarivel de al lado y el agua le entró en la nariz. Se ahogó; para recuperarse braceó más despacio. “Me di cuenta de que así no me cansaba, pasé los veinte largos y se produjo un efecto muy raro. Empecé a sentir una sensación impresionante. Nunca probé cocaína… Pero supongo… Era una euforia intensa”.