Fernando Estrada Zepeda tiene 28 años de edad y lleva 12 de ellos bailando en la cuadrilla “Matlacueyatl” de San Miguel Canoa. Con la cara cubierta por un velo negro, sandalias de tacón y un colorido delantal, explica que esta es la primera vez que los invitan a Puebla. Con dos trenzas y un sombrero estilo vaquero, dice que su principal problema es la falta de patrocinadores y por eso muchas veces por eso no pueden viajar.
A un lado, un joven de 22 años de edad de la cuadrilla del Barrio de La Luz comenta que baila desde los 15 años, explica que es una herencia familiar, que sus papás y sus tíos también bailan e incluso su abuelo. Con un penacho de enormes plumas de colores y capa negra con la virgen de Guadalupe y un Jesús Malverde bordados en chaquira, cuenta que tiene un hijo de nueve meses y que mañana, en su barrio, lo llevará por primera vez al Carnaval. La cuadrilla de La Luz ha bailado en Huejotzingo, Tlaxcala e incluso en Oaxaca, y sus presentaciones duran poco más de un mes en varios lugares de la ciudad de Puebla.
Una de las cuadrillas más numerosas y antiguas es sin duda la del Barrio de Xonaca, que se destaca principalmente por estar conformada por varios contingentes, siendo uno de las más representativos el de la cuadrilla de La 18 y la 18, dirigida por don Gregorio Fernández Fernández e integrada en su totalidad por niños pequeños.
Con una edad de más de 50 años, el tío de los pequeños Noel y Ángel, de seis y ocho años, respectivamente, relata que ellos llevan ya dos años bailando a raíz de que él mismo los invitó. “A veces hay nervios -dice-, pero cada año se vuelve más fácil”, aunque en ocasiones, confía, equivoquen los pasos o se les olviden de último minuto cosas tan importantes como las máscaras.
A pesar de tener a más de 15 niños a su cargo, don Gregorio, integrante de la “Agrupación de Artes y Oficios para el Progreso de Puebla”, está tranquilo. “Antes bailaba, pero a veces”, ahora se dedica a inculcar a los más jóvenes esta tradición, que lleva en Xonaca poco más de 50 años desarrollándose.
Aunque otras cuadrillas sí cambian de vestimenta año con año -como la de San Agustín Tlaxco-, la del Barrio de Xonaca ha mantenido la misma desde que don Gregorio recuerda. Los niños, en su opinión, son la parte más bonita, pues aprenden rápido y captan mejor la atención del público.
De la cuadrilla de “La 18 y la 18” ha salido ya una de adultos, quienes empezaron desde los seis años de edad y ahora bailan en los Carnavales después que han terminado los menores.