Todo parece indicar que la intención de Moore por buscar ayuda y salir de la crisis emocional que ha puesto su vida en riesgo, sólo se limita a la que le convenga. Pues la semana pasada después de terminar en el hospital supuestamente por ingerir óxido nitroso, mejor conocido como gas de la risa, el representante de la actriz dijo que se tomaría un descanso para rehabilitarse.
Sin embrago, hoy, un par de días después ha trascendido que Moore no quiere ingresar a una clínica para tratar su anorexia y su abuso de sustancias. Incluso sus tres hijas están de acuerdo en que su mamá se someta a ayuda profesional, pero sus deseos tampoco son tomados en cuenta por la ex pareja de Ashton Kutcher.
“Demi necesita ayuda pero no está preparada todavía para recibirla. No quiere ingresar en rehabilitación ni aunque sus hijas quieran, sobre todo Rumer (la mayor), que estaba en casa y la vio convulsionándose. Demi cree que sus problemas son emocionales y que no necesita rehabilitación”, contó una fuente a HollywoodLife.com.
En lugar de rehabilitación Demi “que había fumado “algo” en la fiesta antes de tener el desmayo, y que se ha vuelto dependiente del Red Bull y algunos fármacos” ha venido recibiendo “consejo espiritual” desde que fue dada de alta del hospital la semana pasada. Además su actual paradero es desconocido.
En cuanto a sus hijas, Rumer y Tallulah están viviendo con su papá Bruce Willis, y Scout se encuentra estudiando en la Universidad de Brown, en Rhode Island.
(Con información de Terra)