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Redacción.- El presidente venezolano Hugo Chávez fue uno de los personajes más importantes de Latinoamérica y a nivel mundial: uno de los presidentes más activos en Twitter, protagonista de documentales, series y numerosas polémicas por sus declaraciones y hasta por cantar.
Uno de los episodios más memorables fue cuando el rey Juan Carlos I lo calló públicamente durante un acto público en la XVII Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado, el 10 de noviembre de 2007 en Santiago de Chile. Chávez interrumpía constantemente al entonces presidente de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, lo que desesperó al monarca ibérico. El “¿por qué no te callas?” fue objeto de canciones, titulares en medios internacionales, tonos para el celular y hasta el título de un programa de televisión de Argentina.
Chávez también protagonizó el documental de Oliver Stone “Al Sur de la frontera”, uno de los trabajos menos conocidos del cineasta, que aborda al grupo de mandatarios latinoamericanos de izquierda o de tendencia izquierdista. Si bien el venezolano es el que más aparece, Stone también visitó y convivió con Evo Morales, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Fernando Lugo, Rafael Correa y Luiz Inazio Lula da Silva.
“La isla presidencial” es una serie animada de YouTube, idea de los creadores del sitio venezolano de humor y noticias de burla “El chigüire bipolar”. Luego de hacer un par de vídeos cómicos en los que aparecían varios presidentes latinoamericanos, que tuvieron muy buena aceptación, apareció el primer episodio de “la isla, presidentes —incluyendo al español José Luis Rodríguez Zapatero y al Rey Juan Carlos de Borbón— suben al yate de Lula al término de una Cumbre iberoamericana. Chávez y el ex presidente colombiano Álvaro Uribe pelean por la dirección del timón durante una tormenta, y los mandatarios terminan varados en una isla al estilo de la serie televisiva ‘Lost’”. Aquí, el segundo episodio:
“Rey de Twitter”
Chávez también fue uno de los “reyes de Twitter”, con 3.1 millones de seguidores —más que la cuenta oficial de la Casa Blanca—, solo superado por el presidente estadounidense Barack Obama. El mandatario siempre tuvo una imagen pública y un constante acercamiento con los venezolanos, principalmente a través de su programa “Aló, presidente” que comenzó el 23 de mayo de 1999 en la televisión estatal —el cual cabe destacar que cambió de horario de 11 de la mañana a las seis de la tarde durante el Mundial de Sudáfrica 2010 para que todos pudieran ver los partidos de futbol—.
A pesar de que el mandatario suramericano era la imagen de la revolución bolivariana y basó su política en el llamado “socialismo del siglo XXI”, fue criticado y tachado de hipócrita por la divulgación de varias fotos de sus familiares con excesos económicos: en enero de 2012 su hija Rosinés de 14 años publicó una foto en su cuenta de Twitter donde se cubre la cara con un abanico de dólares, además de fotos de su sobrino con relojes de lujo.
El político y militar nacido en el departamento de Barinas el 28 de julio de 1954 fue conocido también por su gusto por cantar, lo cual hizo en numerosas ocasiones ante las cámaras y medios internacionales. En el marco de los festejos del bicentenario de la independencia se vendían objetos de lo más diversos, desde playeras con la cara del mandatario en la estatua de la libertad, pulseras con su imagen, fundas para móviles y gorras.
También en diciembre de 2011 el Ministerio de la Mujer de Venezuela puso un peculiar nacimiento para las fechas decembrinas: los pastores eran indígenas, María y José eran unos nativos de la región de Los Llanos, y el lugar del Niño Jesús lo ocupaba el propio Chávez con la Constitución en la mano, acompañado del libertador suramericano Simón Bolívar.
Humor escatológico
El culto a la figura del fallecido mandatario venezolano era practicado hasta por él mismo, hasta el mínimo detalle de su vida —al parecer— le resultaba importante y en una ocasión, de lo que a la mayoría de las personas les resulta desagradable hablar en público, Hugo Chávez hacía una fiesta en cadena nacional, como aquella ocasión en la que dedicó poco más de cinco minutos de su programa “Aló, presidente” a hablar de… su diarrea. Ese era Hugo Chávez.