De acuerdo al último reporte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acerca de la situación mundial de las drogas, uno de cada 50 hombres pierde la vida en Centroamérica antes de los 31 años a causa del crimen organizado relacionado con el tráfico de drogas.
Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua son países cuya situación de pobreza no se resuelve y donde la inseguridad aumenta. A raíz del incendio de una prisión hondureña donde perdieron la vida más de 350 personas, la región está otra vez en la mira pública.
En el marco del aumento de la violencia ligada a las drogas, el nuevo presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, propuso la despenalización del consumo como estrategia, idea que ha sido fuertemente rechazada por sus homólogos centroamericanos, pues esto, según el salvadoreño Mauricio Funes, convertiría a la región en “un paraíso de consumo”.
Asimismo, el director de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, el ruso Yuri Fedotov, aseguró que la legalización únicamente intensificaría el problema, y lo que es verdaderamente necesario es una mayor cooperación internacional para combatir a los capos.
Sin embargo, el problema se agrava con la intervención de las pandillas –como la famosa Mara Salvatrucha–, las cuales se convierten en aliados de los distintos cárteles. Además, en últimas fechas han sido localizadas varias células de cárteles de la droga mexicanos en países como Guatemala y Honduras.
Cabe destacar que la tasa de homicidios de Centroamérica, con una población de 45.7 millones de habitantes, es de 44 por cada cien mil, cifra sumamente elevada pues la media mundial, de acuerdo con la ONU, es de ocho asesinatos. La violencia también se refleja en el aumento de la migración hacia Estados Unidos.