El arzobispo Víctor Sánchez Espinoza reconoció que los centros de reclusión en México no cumplen con la función de readaptación, principalmente por los problemas de sobrepoblación que enfrentan.
Comentó que en los cinco años que se desempeñó como obispo auxiliar en México, sobre todo en la zona de Iztapalapa, se percató de las necesidades que prevalecen en el reclusorio Oriente y de Santa Marta en donde la población duplica, por mucho, la capacidad original de atención.
“Urgen nuevos centros y que de verdad sean de rehabilitación”.
Con respecto al trabajo que la iglesia católica desempeña en estos lugares, advirtió que es principalmente espiritual, aunque en ocasiones apoyan a los reclusos con menos recursos con asesorías por parte de abogados católicos.
Mencionó la labor de la orden Mercedaria, cuyo carisma está enfocado precisamente en la atención de reclusos, también se enfoca en la atención cuando son liberados, por medio de algunas comunidades en donde se les acoge durante el proceso de "adaptación" a su nueva condición cívica
“Se les ofrece un espacio en donde puedan vivir unos 20 días o el tiempo quesea necesario mientras se integran a sus familias y van encontrando algún trabajo que los ayude a salir adelante”, destacó.
En el caso de Puebla, este albergue opera en un terreno donado por la congregación de Yermo y Parres, en donde hay unas cuantas cabañitas en la zona del fraccionamiento Haras, situación que ha provocado algunas molestias de parte de los vecinos, por lo que se busca una alternativa para trasladar dicho albergue.