Autor del libro de cuentos Maquetas del Universo (Some kind of…) y becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en el área Jóvenes Creadores 2010-2011.
Suele suceder, estoy seguro, que alguien vea en su pie derecho a su pie izquierdo, que se vea al espejo y reconozca la dualidad sin distingo de planos.
(Certezas y dudas que se colocan en planos cartesianos)
Recuerdo que alguna vez observé una piedra frente a un espejo: dos fragmentos que se acompañaban en la potencia de ser lanzadas. De repente, como si fuera el acto de un mago, una roca desapareció y se fundió en el espejo. El impacto y la lluvia de cristales me hicieron suponer que en un punto todo se astilla, se desquebraja. En el suelo y plenos de destellos, los fragmentos de un espejo saludaban al cielo. Entonces supuse que las esperanzas se reflejan como apostillas.
Sin duda, por reflejo entendemos la refracción de la imagen en otro cuerpo que permite divisar los elementos ideáticos o no que la componen, sería permisible suponer que las ideas que integran al Ser son reflejos, que el mismo Ser es un reflejo y que existimos sólo porque en algún punto existe una alteración de la imagen que nos aproxima a la esencia.
Siempre somos el otro, la realidad inversa de una reflexión suspendida en el tiempo-espacio-oicapse-opmeit… ¡Crash!