La leyenda de la Mano de Horta “La Mano Peluda”
Octubre 30, 2009
Allá por el año de 1908 abundaban en la ciudad de Puebla los llamados Montepíos bajo la anuencia de las autoridades del porfiriato que reciban tajadas suculentas.
Los usureros se aprovechaban de las personas que iban a dejar sus propiedades. Joyas, muebles, vajillas, enseres de plata, relicarios, ropa y hasta juguetes fueron a parar a las arcas repletas de los millonarios.
En la calle de Merino se encontraba la Casa Comercial de los Villa, su propietario era un señor calvo, bajo y rechoncho. Tenía la peculiaridad de tener mucho vello en el cuerpo y extremidades. Este personaje había hecho una fortuna siendo administrador de un mercado. Se encargaba de un Montepío, esposa era conocida como la gangosa. Así pues el señor Villa se llamaba Horta. No se sabe si verdaderamente era su nombre o un apodo.
El odio de los poblanos con este personaje era bien conocido. Las maldiciones era encaminadas en su mayoría hacia sus manos, esto se debía a que le gustaba llevar anillos engarzados en piedras preciosas.
Obscuro y amargado era su corazón jamás se le conoció alguna obra piadosa. Qué Dios te seque la mano, decían los transeúntes al pasar frente a su negocio. Donde se veían las sombras de el y de la gangosa apilando monedas de oro sobre la mesa.
La historia comienza cuando Horta muere y esta leyenda tal vez fue inventada por la gente para ennegrecer más la memoria del avaro.
La noticia de la Mano Negra y peluda apareció por primera vez un pequeño periódico de puebla llamado el Duende. Siempre ocurría a eso de las 11 de la noche, una sombre misteriosa atravesaba los gruesos muros alrededor del cementerio de San Francisco, una mano negra y siniestra trepaba cual tarántula amenazadora con la intención de atrapar incautos.
Una vez que encuentra una víctima sube rápidamente hasta su cara, le arranca los ojos y lo estrangula. Después vuelve a su cripta para juntarse con sus restos que están ahí enterrados.
En entrevista un sepulturero juraba que la mano salía del sepulcro luciendo un gran número de anillos lujosos.
Leyenda la Laguna de Aljojuca
Octubre 27, 2009
Aljojuca es un lugar lleno de historias y leyendas localizado en la parte central del estado de Puebla. Una de esas historias habla de su laguna.
Como toda leyenda dicen que hace mucho tiempo vivía una joven mujer en ese lugar que todos los días iba a cuidar sus vacas, había una que siempre le daba problemas, ya que siempre se le perdía y regresaba con las pesuñas mojadas.
Un día de regreso a su casa pensó, mañana la seguiré para saber a dónde va. Y así a otro día ella estuvo vigilando a la vaca, cuando vio que se separaba de las demás decidió seguirla. Después de caminar un rato y detrás de unos matorrales la encontró bebiendo agua en la laguna, mañana me voy a bañar aquí dijo la niña.
Al día siguiente llego la cuidadora de vacas, se desnudó, se soltó el pelo, tomo una jícara y se echo se echo agua en la cara cerrando los ojos. Cuando los abrió estaba en medio de la laguna pues esta había crecido por eso cuentan que allí en la laguna está ella atrapada y por ese motivo se ahogan puros hombres, ya que ella los llama.
Cuentan que sólo una mujer ha muerto en ese lugar y eso fue por tratar de salvar a su novio que se estaba ahogando.
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Leyenda del 5 de Mayo
Octubre 27, 2009
Alrededor de la batalla del cinco de mayo hay muchas historias, esta es una de ellas.
Durante el prolongado sitio que sufrió la ciudad de Puebla en 1863, apareció en el populoso barrio del Carmen esta leyenda. El antes mencionado barrio era el límite entre los franceses y mexicanos, los sitiadores ocupaban la iglesia, huerta y cementerio de los carmelitas.
Cerca de la antigua calle de capuchinas se encontraba una modesta fonda atendida por una mujer que daba de comer por pocos reales. Lo que extrañaba a las personas es que servían carne, la cual escaseaba por la guerra y no se podía encontrar en otros lados.
Incluso los generales iban a esa fondita a comer, aunque tuvieran que atravesar la ciudad. Las autoridades sospechosas mandaron a vigilar a la fondera y de esa manera averiguar cómo obtenía la carne.
La vigilancia dio resultado, una noche vieron como de la casa salían la fondera y una mujer grande fuerte y morena. Las siguieron ocultos en el velo de la noche, y vieron como se dirigieron al campo enemigo cerca del cementerio del Carmen. Cada una regreso cargando un enorme bulto.
Las dos mujeres se dedicaban por la noche a asaltar y asesinar a los zuavos( soldados franceses), después llevaban su cadáver al cementerio, los descuartizaban, seleccionaban la mejor carne y enterraban el resto.
A pesar de que se es hizo un juicio consiguieron salir libres argumentando que habían matado enemigos.

