Detrás de los gritos y chascarrillos de precampaña, están los mayores retos que tiene el país: la pobreza y la desigualdad.
Los días de coexistencia pacífica con la pobreza están contados.
El problema es demasiado grande como para simular que no lo vemos.
La pobreza tiene rostro, está cuantificada y está localizada. ¿Cómo vamos a hacer para atenuarla?
Es normal que en las campañas electorales se den hasta con la cubeta los distintos contendientes. Sí, así es, en condiciones de normalidad.
Pero no estamos en una situación normal. Los estallidos violentos existen en el país y llevamos cerca de 50 mil muertos en el sexenio.
¿Cuánto tardarán esas erupciones de violencia en ampliar sus causas hacia las reivindicaciones sociales?